Hasta dónde llega este análisis
Los registros públicos muestran cuánto se comprometió y se pagó, quién lo hizo y en qué producto, pero no dicen por qué: un patrón parecido a una barrera no la prueba, y que no aparezca no quiere decir que no exista. Se ve el gasto de municipios, distritos y departamentos; lo que invierten en SbN las CAR (en CUIPO solo figura su inversión total), la Nación, las regalías por año, las autoridades ambientales urbanas y las áreas metropolitanas queda por fuera.
Con datos abiertos, 9 de las 51 barreras tienen algún indicador. Las otras 42, de percepción, conocimiento y cultura institucional, piden encuestas o entrevistas que este estudio no hizo. Qué cuenta como SbN es una clasificación de los productos del catálogo presupuestal, no una revisión proyecto por proyecto, y CUIPO es autorreportado. Pocas entidades mueven los totales, por eso cada total se muestra también sin las cinco mayores, y tres años no alcanzan para hablar de tendencia. Las prioridades de restauración solo se pudieron comparar en la Amazonia, y allí el resultado no es concluyente.
«Sin gasto registrado», «sin señal», «no concluyente» y un 0 % describen solo lo que muestran los datos públicos usados: no prueban que no haya inversión, que una barrera no exista ni que se incumpla la norma.